|
El
Primer Mandatario y los sectores sociales están en luna de miel
La
Paz/La Prensa
En este mes de
gestión, la administración de Evo Morales contó
con la acostumbrada tregua que suelen dar los sectores sociales a los
nuevos gobiernos, pero también con el respaldo de algunos
movimientos sindicales que, en vez de oponerse a algunas primeras
medidas -como en antaño- las han aceptado y hasta apoyado.
Así, por ejemplo, este año el inicio de clases fue
normal, sin paros ni amenazas de por medio y más bien con el
compromiso de algunos sectores del magisterio de cumplir el cronograma
de clases. Los padres de familia, a través de las juntas
escolares, comprometieron defender al gobierno ante algún
conflicto con los profesores.
Y ante el anuncio gubernamental del incremento salarial del siete por
ciento para los maestros del país, el magisterio rural
aceptó el aumento. Los urbanos si bien criticaron, se mostraron
en un principio abiertos al diálogo.
El ejecutivo de la Confederación Nacional de Trabajadores de
Educación Urbana de Bolivia, Jaime Rocha, incluso aclaró
que el sector no daba "fechas fatales" al nuevo gobierno, aunque
sí le recordaba sus compromisos como la abrogación de las
leyes de Reforma Educativa y de Pensiones, entre otros puntos.
La Central Obrera Boliviana tampoco lanzó amenazas como estilaba
en el pasado para presionar al gobierno a cumplir las demandas de los
trabajadores y en El Alto, la dirigencia de la Central Obrera Regional
hablaba de no presionar.
"En el área social estamos frente a un Gobierno que está
desarrollando un proceso de ocupación paulatina, progresiva, del
espacio y tiene un comportamiento de experimental, lo que está
ampliamente justificado porque prácticamente todo el equipo
ejecutivo es nuevo en la administración", señaló
el analista social Roger Cortez.
Explicó que en este primer mes se ve que la
administración de Morales se está tomando un tiempo para
ver los mejores caminos para cumplir sus compromisos electorales, lo
que resulta "ser un indicio positivo que muestra la intención de
dar pasos seguros".
Desde un principio, el gobierno de Morales se mostró abierto al
diálogo y a la concertación con los sectores.
El ministro de Educación, Félix Patzi, ya había
señalado en una entrevista con La Prensa que la orden expresa
del mandatario era no tomar decisiones sin consultar a los actores
directos. De ahí que el anuncio de Morales del 11 de febrero,
hecho en Cochabamba, de que no dialogaría con los profesores un
centavo más de incremento causó malestar y las primeras
advertencias de marchas y conflictos del magisterio urbano. Sin
embargo, la dirigencia insistió que cualquier
determinación sería asumida por las bases.
En diciembre, después de las elecciones generales, el analista
Adalid Contreras ya había anunciado la instalación de un
Gobierno compartido entre el partido ganador y los sectores sociales
"Va a haber una suerte de cogobierno entre las organizaciones sociales
y el MAS (Movimiento Al Socialismo). Percibo que se puede dar un
proceso de apropiación ciudadana de manera que no sólo
gobierne el MAS sino también una asamblea de organizaciones
sociales", dijo entonces.
ECONOMÍA MARCHA
Los resultados auspiciosos de la economía boliviana al finalizar
2005, parecen no tener freno en el primer mes de gestión de Evo
Morales, la inflación esta controlada 3,91 por ciento; el
crecimiento sigue (4), las exportaciones aumentan (53,19); las
importaciones (24,13); empero la incertidumbre sobre el futuro de la
economía, el empleo y la reactivación, siguen sin visos
de cambio.
La creación del Banco de Desarrollo se definirá en dos
meses, la política de Hidrocarburos también, y no
hay definiciones sobre la situación de la minería,
ni los ajustes que se deben hacer a las superintendencias, a criterio
de los especialistas en riesgo país.
Tras el triunfo de Evo Morales (54 por ciento), la incertidumbre de
mediano plazo se despejó, es decir ahora no habrá
cambió inmediato de Presidente; empero, si bien algunas
inversiones se están consolidando, la puerta a futuro aún
continúa cerrada, advierten.
Consultados sobre estas apreciaciones los ministros de Hacienda, Luis
Arce y de Planificación para el Desarrollo, Carlos Villegas,
estos no emitieron respuesta, hasta el cierre de la edición.
Para el analista, Alberto Bonadona "en general hay muchas
inconsistencias en todos los campos debido a que no hay un plan.
|
|
|