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Testigos
avalan excusa de español
acusado de asesinar a una Fiscal
Santa
Cruz/EFE
Dos testigos
avalaron ayer la coartada del español Javier Villanueva, acusado
en Bolivia del asesinato de una fiscal, de que no se encontraba en el
lugar de los hechos cuando se produjo el atentado.
En la décimo segunda jornada del juicio que se celebra en la
Corte Superior de Distrito de la ciudad de Santa Cruz, el argentino
Roberto Federico Scherl dijo haber visto al español a la hora
del crimen, en torno a las 14:30 horas del 27 de febrero de 2004, en el
vestíbulo de un hotel.
En ese momento, y en otro punto de la ciudad, estallaba una bomba en el
vehículo de la fiscal Mónica Von Borries, en un suceso
que conmocionó a la opinión pública boliviana.
Scherl recordó que un empleado del hotel avisó a
Villanueva de que un taxi le estaba esperando en la puerta del
establecimiento.
En la misma audiencia, ese taxista, José Martín Oros,
aseguró haber recogido y trasladado a Villanueva a una
heladería de la ciudad, donde se reunió durante una hora
con la propietaria del local, como ella misma atestiguó en la
primera semana del juicio.
Ayer también declaró el médico Wilson Flores,
quien reconoció al español un día después
de su detención, en abril de 2004, y corroboró la
versión del imputado de que fue sometido a torturas por parte de
la policía para que se declarara culpable, tal y como
también ha denunciado el Defensor del Pueblo de Bolivia.
Además, durante la jornada, uno de los fiscales del caso, Hugo
Iquise, se negó a declarar al ser citado por la defensa.
La negativa de Iquise fue aceptada por el tribunal, lo que el abogado
de Villanueva, Julio Egüez, calificó como "una
violación al debido proceso y a los derechos y garantías
constitucionales" del acusado.
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