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Ministro
comprueba la situación
precaria en que viven los soldados
La
Paz/La Prensa
Algo nervioso y
sorprendido porque el Ministro de Defensa, Walker San Miguel,
llegó ayer hasta su dormitorio para constatar las condiciones en
las que prestaba su servicio militar, el soldado Luis Ángel
Jiménez Mamani, del Regimiento Escuela de Artillería 2
Bolívar, mostró su maleta de madera subdividida en cuatro
espacios para usarla como casillero.
A falta de un mueble, Luis utilizó tres bidones de aceite en
desuso para formar compartimientos en la misma maleta, ingeniosamente
acomoda así su ropa interior, otras dos mudas y su uniforme de
salida.
Para Luis es imposible que el jaboncillo, la crema dental y el
jabón le duren seis meses y debe utilizar los 30
bolivianos de socorro que recibe al mes de las FFAA para abastecerse de
estos artículos de limpieza.
El Ministro de Defensa visitó ayer los tres cuarteles de la
Primera División del Ejército, ubicados en Viacha.
Allí comprobó la precariedad de la infraestructura, la
falta de recursos para la instrucción militar y las
difíciles condiciones de vida de los soldados, cuya
asignación alimentaria por día es de 3 bolivianos.
"Lo primero que hay que atender es que la tropa y los oficiales tengan
las mínimas condiciones. Esto implica una buena
alimentación, un buen equipo militar, transporte y, por
supuesto, armamento y munición para el entrenamiento",
opinó San Miguel.
Para mejorar la infraestructura, el Ministro se comprometió a
entregar un informe al Presidente de la República, Evo Morales,
a fin de incrementar la partida presupuestaria.
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