Miércoles 12 de mayo del año 2004 Sucre - Bolivia

  ¿ES O NO ES VERDAD?  

Horror obsceno

José Gramunt de Moragas, S.J.

Millones de buenos estadounidenses están avergonzados y los padres de la patria norteamericana saltarían de sus tumbas si pudieran, a causa de los horrores practicados por soldados y mercenarios de su país contra sus prisioneros en las cárceles de Irak y de Guantánamo. Si no fuera por las obscenas fotografías que se han difundido por todo el mundo, no creeríamos que en estos tiempos, gente que pertenece a la orgullosa "civilización" occidental pudiera cometer tan repugnantes atrocidades contra seres humanos indefensos. Y para mayor descaro, los autores se hicieran fotografiar.
Peor aún es que algunos de estos hechos habían sido denunciados por la Cruz Roja Internacional y eran conocidos hace tiempo. Y que sólo la misteriosa filtración de esas imágenes (que deben haber resultado un pingüe, aunque sucio negocio para su autor) ha hecho reaccionar a las más altas autoridades de Washington. Una vez que se ha hecho público el escándalo de las torturas y vejaciones, tenemos que creer que los autores de esas salvajadas serán sometidos a una corte marcial y condenados a las penas que les correspondan. Y que las sanciones serán ejemplares. El pretexto de que el mundo tiene que defenderse de terroristas dispuestos a matar de un solo golpe de mano a miles de inocentes, no es presentable.
Pero la cosa no debería quedar así, si es que el Gobierno norteamericano quiere salvar lo que todavía le queda de vergüenza.
En cualquier Gobierno que se respete, lo primero que suele ocurrir en casos parecidos es la dimisión. Por citar tan solo un ejemplo, el Canciller alemán Willy Brandt renunció a su cargo porque uno de sus íntimos colaboradores fue descubierto filtrando información confidencial a la Alemania del Este. Aunque Brandt no era culpable del espionaje que se practicaba en su propio despacho, sin embargo consideró su deber abandonar el cargo por no haber sabido cuidar la seguridad de los delicados asuntos que el Estado le había confiado.
¿Qué esperan el "halcón", secretario de defensa, Ronald Rumsfeld y su similar, la asesora de seguridad, Condoleezza Rice, a presentar su renuncia? ¿Y así mismo toda la cadena de mando de las unidades que tienen bajo su mando las cárceles en donde se han cometido tan graves delitos contra la humanidad? Debían ser destituidos de sus cargos y enviados a una corte marcial. Pero no: ¿Es que el sentido del honor no cuenta en los alto cuadros de la Defensa de los Estados Unidos? Rumsfeld se ha conformado expresando "sus más sinceras disculpas".
Creíamos que las prácticas de exterminio inhumano ejecutadas por Hitler, Stalin y otros criminales que les sucedieron en otras partes del mundo habían pasado a la historia y que las torturas y masacres practicadas en el mismo Irak por el derrocado y ahora preso Sadam Husein habían terminado con la "liberación" de los aliados. Pues no. Y nos deja atónitos que el Presidente George W. Bush haya premiado a Rumsfeld al decirle que está haciendo "un trabajo soberbio" al frente del Ejército.
Ni G. W. Bush ni quienes le hacen el "trabajo soberbio", aunque sucio, horriblemente sucio, pasarán al cuadro de honor de lo altos administradores de ese gran pueblo que es el de los Estados Unidos de América.

 

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