Miércoles 12 de mayo del año 2004 Sucre - Bolivia

  LA NOTICIA DE PERFIL  

Varios ruidos peligrosos

Paulovich

Me encontré en el minibús con una compañera de viaje muy locuaz y con un acentuado instinto de conversación que empezó a desarrollar apenas me vio a su lado la cholita, o mejor dicho la cholaza porque ocupaba las dos terceras partes del asiento, dejándome una puntita para sentarme a su lado.
Comenzó a mirarme y me dijo sonriendo "yo le conozco a usted de algo, pues su cara me es conocida".
Yo también le sonreí en reciprocidad y le dije tímidamente: "puede ser que me conozca, señora, porque soy gremialista y tengo dos quioscos cerca de la avenida Buenos Aires, un puesto en la calle 21 de San Miguel y gerento un bar bailable en la Ceja del Alto y que se llama Manjar Blanco"...
La cholita me miró perpleja y me dijo: "¿no es usted administrador o gerente del motel Devórame otra vez?".
Pregunta que me molestó, y tuve que decirle: "¡No señora, soy un hombre serio y no administro moteles, y si salgo alguna vez como esta tarde es que también soy periodista...".
La señora me reconoció y dijo: "claro, usted es periodista, y he visto su fotografía en algún periódico. Por eso quiero preguntarle: "¿me podría usted explicar qué es eso de ruido de sables que he leído en algún periódico?". Sin hacerme el macanudo le dije con sencillez: "Me parece que hay ruido de sables cuando se advierte algún movimiento de militares que podría alterar el orden constituido, ¿me entiende?".
La señora chola contestó: "claro que sí, caballero, y usted ¿ha escuchado ruido de sables?". Le respondí con prudencia: "Va usted a disculpar, señora, pero ando un poco sordo y me cuesta mucho escuchar algunos ruidos".
"¿Acaso hay otros ruidos? —preguntó la cholita habladora— y tuve que responderle: "Claro señora, hay veces que escuchamos el ruido de los pututus...". La cholita se fastidió y dijo: "No me hable de mujeres desvergonzadas", lo que me obligó a aclararle: "Le estoy hablando de pututus y no de chicas desvergonzadas. Los pututus son escuchados cuando un jefe indio convoca a sus seguidores al combate o al bloqueo de caminos".
La cholita comentó que sus castos oídos nunca escucharon los ruidos de los pututus, pero que se enteraría si los hay porque se lo anunciarían algunas radios que transmiten en aymara, en quechua, o en ambos idiomas con acento español. Calló un instante y aproveché para hablarle de que también existía el ruido de las dinamitas y antes de explicarle más ella retomó la palabra y dijo: "ese no es ruido, eso se llama estruendo", y nos estremecimos los dos pues el estallido de un cachorro de dinamita nos comunicaba que habían llegado a La Paz mineros de Caracoles que fueron echados de su trabajo por cooperativistas mineros de esa localidad y que tendríamos estruendos similares porque esa es su manera de expresarse.
Felizmente la cholita se bajó del minibús y me dijo al despedirse: "caballero, ojalá que ya no escuchemos más ruidos y si se producen pido a Dios que el ruido sea mayor que las nueces".

 

OPINIÓN

El gas y el referéndum
Gastón Solares Ávila

La noticia de perfil - Varios ruidos peligrosos
Paulovich

¿Es o no es vedad? - Horror obsceno
José Gramunt de Moragas, S.J.

Tal como lo veo - La voluntad de Dios
Waldo Peña Cazas

Mapas de urgencia - Futuro y competencia
César Rojas Ríos

 


 
 

Copyright © 2000-2004 Editorial Canelas del Sur. Todos los derechos reservados.