Miércoles 12 de mayo del año 2004 Sucre - Bolivia

El gas y el referéndum

Gastón Solares Ávila

Preocupa ciertamente el resultado del referéndum anunciado para definir la política  sobre el destino del gas boliviano.  Esta consulta general, dentro de una democracia representativa,  responde a las exigencias y presiones de sectores que se distinguen más por su actividad política, que por su patriotismo.
En efecto, un referéndum vinculante, que marcará por tanto una línea definida de acción para el Gobierno, puede acabar en una decisión contraria a los intereses nacionales, si acaso no se toman las debidas previsiones.
El problema del gas es muy complejo y requiere de información completa que permita a los ciudadanos actuar racionalmente porque, hormonalmente, el resultado ya se lo conoce: hay que industrializar el gas (aunque nadie sabe de dónde vendrá el financiamiento), para evitar venderlo como materia prima y hay que utilizar un puerto peruano y no chileno, aunque la diferencia en la construcción  del gasoducto sea mucho más alta y no se sepa quien la va a cubrir.
Será muy difícil participar en un referéndum sin obtener respuestas ciertas a preguntas tan importantes como las siguientes:  ¿Porqué se vende el millar de pies cúbicos de gas al precio de $us l.56 al Brasil y a 0.98 a la Argentina?, ¿Es precio de solidaridad o la diferencia se debe al transporte?, ¿Porqué se dice que Chile le compra a la Argentina, esa misma cantidad, en $us 3,oo y porqué no podemos los bolivianos beneficiarnos de ese precio más alto?, ¿El convenio firmado entre los presidentes de Bolivia y Argentina fue para oficializar un contrato entre privados, o fue un convenio de gobierno a gobierno?, ¿Porqué se vende a la Argentina gas del pozo Margarita en lugar de Vuelta Grande, caso en el que el Estado ganaría 8 millones de dólares adicionales y  Chuquisaca  percibiría por regalías dos?. Se sabe que al exportar gas desde un campo nuevo, las transnacionales petroleras aportan al tesoro sólo un 18% y si se explotara un campo existente, como es el caso de Vuelta Grande, las regalías del país serían del 50%.
Por otra parte, es también importante despejar otro tipo de dudas, como aquellas sobre mercados potenciales, alternativas de industrializar el gas, montos aproximados de inversión y, sobretodo, posibilidades de nacionalizarlo, respetando obviamente las normas jurídicas e internacionales, lo que implica la necesidad de indemnizar a los inversionistas a un precio que, según el ministro del ramo, no sería inferior a 8.000 millones de dólares, casi el doble del Producto Bruto Interno actual.
Si seguimos rigiéndonos por la ley de la selva, aceptando imposiciones de marchistas y bloqueadores que destruyen lo poco que tenemos,  especialmente nuestra tranquilidad y la necesaria paz social para poder trabajar, no llegaremos a ninguna parte y la pobreza seguirá campeando porque sobre el caos, el odio y la anarquía no se construye nada y mucho menos un país.
En forma previa al referéndum que consultará a gente que no tiene ni la información, ni el conocimiento, ni la formación para opinar sobre un asunto tan delicado,  lo que convendría es un informe concreto elaborado por un grupo de técnicos y especialistas en diferentes campos para que oriente  a la ciudadanía acerca de la mejor solución teniendo en cuenta, además, que a todo esto se suma el hecho de que el gas está resultando la vía para lograr una salida al mar, aspiración justa del pueblo boliviano que se sustenta en el una realidad porque Bolivia necesita mar y Chile necesita gas.  Una buena negociación, será mucho más efectiva que quemar una bandera u otros actos que no hacen otra cosa que entorpecer aún más las ya difíciles relaciones entre países que se necesitan recíprocamente.
El referéndum ya ha sido convocado por el Poder Ejecutivo y sólo falta el siempre difícil acuerdo congresal de manera que su realización es inevitable. Además, gran parte de la ciudadanía, según las encuestas que se han difundido, están de acuerdo con su realización.  Por tanto, si en lugar de ejercer lo que establece el sistema de democracia representativa, se recurre a una consulta general, lo menos que se puede hacer es pedir un voto lo más calificado posible y, para ello, se necesita adecuada información, más que sobre lo que es un  referéndum, sobre todo lo relacionado con el gas.

 

OPINIÓN

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