|
| |
EL MOVIMIENTO "ANTIGLOBALIZACIÓN"
CAMBIA PORTO ALEGRE POR BOMBAY |
|
La India con sus desigualdades
acoge al Foro Social Mundials
|
Más de 75.000 personas de
150
países participan del encuentro |
|
 |
 |
Eduardo Davis, Bombay/EFE
El Foro Social Mundial
reúne desde ayer a unos 75.000 activistas del movimiento contra la
globalización en Bombay, una ciudad mística y caótica que pone
dramáticamente al descubierto las pavorosas desigualdades y la miseria de
la India.
Bombay ha tomado en 2004 el relevo de la ciudad brasileña de Porto Alegre,
donde hace ahora cuatro años nació este encuentro de los "enemigos del
sistema", que se presentan como una alternativa al Foro Económico Mundial,
que desde 1971 se celebra cada año en Davos, al pie de los Alpes suizos.
La India se adoptó como sede del cuarto Foro Social el año pasado y, según
el comité organizador, primó el hecho de que los problemas sociales de
este país asiático son semejantes a los América Latina, la región que ha
centrado hasta ahora las preocupaciones del movimiento contra la
globalización.
Si los activistas buscaban un lugar para denunciar los abismos sociales
que existen en el mundo en desarrollo no podrían haber escogido un mejor
lugar, pese a que la ciudad es considerada el polo industrial y financiero
de la India.
POBRES EN
LAS CALLES
En las noches de Bombay, millares de personas se apiñan en las calles y
duermen sobre las aceras o terrenos baldíos cubiertas sólo con unos trapos
sucios que parecen ser sus únicas pertenencias y que se confunden con las
montañas de basura que les rodean.
Otros sencillamente deambulan por avenidas desiertas y algunos, en un
ejercicio espiritual difícil de comprender para un occidental, se entregan
mansamente a la meditación en cuclillas o sentados con las piernas
cruzadas en cualquier esquina, aún durante la madrugada.
El escenario tiene por momentos ribetes dantescos, como los que transmiten
miles y miles de chabolas emplazadas en los alrededores del aeropuerto de
Bombay.
En general son barracas construidas precariamente con madera y la mayoría
tiene por "paredes" restos de las bolsas de plástico habitualmente usadas
para arrojar la basura, que para estas personas se convierten en el único
abrigo.
En medio de ese paisaje miserable, decenas de vacas -un animal sagrado en
la India- vagan o pastan tranquilamente, sin que nadie se atreva a
disputarle los espacios.
El desordenado proceso de industrialización de Bombay también ha
convertido a esta ciudad en un lugar con unas tasas de contaminación
asfixiantes y malolientes, pese a la promiscuidad aromática que emana de
los puestos callejeros de comida.
El caos visual lo completan miles de taxis negros con sus techos
amarillos, que circulan anárquicamente por unas calles en las que para
recorrer una distancia de cinco kilómetros a veces es necesario invertir
una hora y media de tiempo.
La imagen de la inmensa pobreza de Bombay contrasta además con la
exuberancia y pompa de decenas de palacios victorianos erguidos en los
tiempos de la colonia británica en la actual zona turística de la ciudad,
que corona la imponente "Puerta de la India".
Este monumento fue construido para conmemorar una visita del rey Jorge V y
la reina María al Durbar de Delhi, y es el centro de la actividad
turística de este antiguo puerto pesquero que es Bombay, ciudad que formó
parte de la dote de Catalina de Braganza cuando se casó con Carlos II.
Catalina finalmente no disfrutó de la ciudad, que Carlos II decidió vender
por la simbólica suma de diez libras.
|
|
|