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Sábado 17 de enero del año 2004 Sucre - Bolivia
Hay ruido de pututus
Paulovich
Me encontraba durmiendo
plácidamente cuando sentí un codazo de mi mujer en mis costillas que me
hizo despertar, escuchando sus palabras que decían "acabo de escuchar un
ruido extraño que jamás oí y que me intranquiliza". Para continuar
durmiendo le dije "debe ser del camión repartidor de gas", replicando ella
con fastidio: "para ti, todos los ruidos raros son producidos por los
gases".
A los pocos instantes me dijo alarmada "otra vez han vuelto los ruidos
extraños y me parece que provienen del Alto o de más lejos" por lo que
tuve que ponerme junto a la ventana para saber qué es lo que
verdaderamente sucedía, comprobando que eran llamados de un pututu y que
venían desde Achacachi.
Con aire de experto aymara le dije a la española: "son pututus que
convocan a una guerra o a una revolución", comentando la extranjera: "vaya
nombrecito que le pusieron a ese clarín aymara, pues hasta parece una mala
palabra y suena tan feo y ronco como la ventosidad de un rinoceronte".
Interpretando al pututu dije a mi esposa haciéndome el urgente y el
imprescindible: "debo acudir inmediatamente a Achacachi porque el pututu
es como un telefonazo del Mallku que me convoca a la lucha armada contra
el gobierno del señor Mesa, y no puedo excusarme porque él me ha prometido
un tractor cuya entrega me parece inminente".
Me llamó a la reflexión y me pidió que no fuera a luchar al lado del
Mallku porque —según ella— el Presidente de la República está haciendo
todo lo posible para gobernar bien al país y que ésta era la hora para que
los bolivianos nos uniéramos para salvar al país" pero mi espíritu de
guerrero aymara y el grito de la sangre me obligaban a no desoír el
llamado del pututu, clarín ancestral de mi raza de bronce, que es la
aymara.
Ella continuó con su perorata y me dijo: "El Mallku ha declarado que el
plazo que le dio al Presidente Mesa ya se cumplió y que lo tirará del
gobierno a través de un movimiento que dirigirá la Central Obrera
Boliviana encabezada por Solares y con el apoyo de los maestros urbanos y
rurales y también de los choferes", o sea la repetición de lo que sucedió
el mes de Octubre".
Me habló con tanta vehemencia del anunciado golpe que me convenció para no
acudir al llamado del pututu y de ir a buscar al Ministro de Gobierno
señor Alfonso Ferrufino para contarle que el Mallku me tiene fastidiado
con sus pututazos que escucho todo el día y que alarman a mi mujer y a
todo el país.
Lamentablemente, el ministro se hallaba en Santa Cruz, y cuando le conté
mis preocupaciones a una de sus secretarias ésta me dijo: "no se inquiete,
señor Paulovich, y más bien acuda usted a las oficinas de la Alcaldía
Municipal donde podrá denunciar al Mallku Felipe Quispe por la emisión de
ruidos molestos que no dejan dormir a su esposa y a usted".
Quiero que conste en acta que previne a las autoridades de un golpe contra
el señor Mesa y que escuché ruidos de pututus.
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